Sergio
Dicen que la cara es el espejo del alma y, en este caso, confirmamos. Su cara de buenazo es un claro reflejo de su forma de ser: cercana, tranquila y siempre dispuesta. Tras esta apariencia dulce y amable se esconde un deportista incansable que se enfrenta a los caminos más complicados sin una mala palabra, con una serenidad admirable. Es de los que nunca se rinden y avanza paso a paso, demostrando que la constancia y la actitud siempre suman al equipo.




